A menudo me produce infinita tristeza el metro. Caras tristes yendo a trabajar o buscando trabajo. Caras cansadas, caras de sueño. Inmigrantes que piden de día y roban de noche porque no tienen para comer, porque no tienen nada o porque lo perdieron todo. Y más tristeza aún me da no poder hacer nada, sólo ir a trabajar un día más en algo en lo que nunca pensé y que mi madre no entiende. Y pienso como Paquito Martínez Soria: La ciudad no es para mí y echo de menos Córdoba. La gente más relajada, con menos dinero pero más feliz
Literatura. Poesía. Mundo árabe. Marruecos. Tánger. Madrid. España. 15M, protestas. Andalucía. Córdoba. Idiomas.Enseñanza. Viajes. Un poco de todo lo que soy.
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19.12.11
11.7.11
A este lado de Madrid
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| Barrio de La Latina. |
Después de un tiempo desaparecida, de intensos cambios internos y externos, de un proceso que parece que ha llegado a su fin, vuelvo para dar un nuevo sentido a este espacio.
A este lado del Estrecho, es decir, yo se ha mudado a Madrid. Después de mucho tiempo (o no tanto) de idas y venidas, todas mis circunstancias se trasladan conmigo a este punto céntrico de España. La clave es renovarse o morir, intentar no estancarse por más complicado que pueda ser el contexto. Volve a sentirse vivo. Y una prueba de que me siento viva es que de nuevo estoy actualizando el blog.
Me gusta vivir en la Latina y Lavapiés. Me gusta mi nuevo barrio, que no sé muy bien todavía cuál es, porque está entre Pinto y Valdemoro, en el límite de uno y otro. Como Drexler, mi casa también está en la frontera, como cuando vivía en Tánger.
Me gusta mi nuevo barrio, me gusta vivir junto a El Rastro. Me gusta oír a los marroquíes hablando en 'dariya'*. Es como vivir de nuevo en Marruecos, pero en mi país. A sólo 15 euros de mi casa. Me gusta el mestizaje de culturas, la gente en la calle a todas horas. Los chinos que se bajan un sábado por la noche a la plaza de Tirso de Molina con las hamacas, la nevera y la fiambrera como si estuviéramos en la playa o el campo. La gente que se busca la vida vendiendo cervezas. La gente que busca trabajo, españoles e inmigrantes. La gente que disfruta los domingos para acallar la extraña sensación de los domingos por la tarde. La vida, al final. Todo está lleno de vida en el que ya es mi nuevo barrio.
Los acentos diferentes, los matices, los tonos de piel, el vecino de abajo que ronca. La chica que grita cuando tiene un orgasmo. Las palomas que no te dejan dormir. Los vecinos de al lado, las nuevas caras, los nuevos y futuros amigos.
Sólo hace falta encontrar algo que me mantenga aquí más de un par de meses, aunque está muy difícil. Poderoso dios Don Dinero. Como dijo Sabina, "El único dios verdadero".
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*Dariya: árabe dialectal marroquí.
20.11.10
La llama de Tánger
Creé este blog con la idea de mantenerlo como un diario de mi estancia en Tánger; pero no lo logré. Supongo que si trabajas de periodista, escribiendo, editando y demás, cuesta a veces sacar el tiempo para ponerte a escribir. Soy más de Facebook, lo confieso. Es rápido y me mantiene en contacto con muchos amigos de muchos sitios.
Siempre me ha gustado escribir y ahora que no trabajo como periodista, supongo que lo echo de menos.
Desde que volví de Marruecos (pasando antes durante dos meses por Italia), he intentado mantener en mí la llama de Tánger, de lo que supuso para mí esa experiencia. Tengo algunos proyectos profesionales que iré contando poco a poco, conforme se vayan cumpliendo. Lo que sí puedo ir contando es que he decidido colaborar con Cruz Roja, ya lo estoy haciendo de hecho en el departamento de inmigrantes y de comunicación (como periodista). Probablemente, daré clases de marroquí básico a los voluntarios y trabajadores del área de inmigrantes y de español para los usuarios extranjeros. Echo mucho de menos aquella vida y trato por algún medio de encontrar la mejor manera de hacerlo y creo que es, cómo no, ayudando a quiénes más lo necesitan.
Siempre me ha gustado escribir y ahora que no trabajo como periodista, supongo que lo echo de menos.
Desde que volví de Marruecos (pasando antes durante dos meses por Italia), he intentado mantener en mí la llama de Tánger, de lo que supuso para mí esa experiencia. Tengo algunos proyectos profesionales que iré contando poco a poco, conforme se vayan cumpliendo. Lo que sí puedo ir contando es que he decidido colaborar con Cruz Roja, ya lo estoy haciendo de hecho en el departamento de inmigrantes y de comunicación (como periodista). Probablemente, daré clases de marroquí básico a los voluntarios y trabajadores del área de inmigrantes y de español para los usuarios extranjeros. Echo mucho de menos aquella vida y trato por algún medio de encontrar la mejor manera de hacerlo y creo que es, cómo no, ayudando a quiénes más lo necesitan.
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